Hoy quise hacer 2 cosas que no debía
1) intenté colarme en el subte
2) intenté tener una charla con una mujer que antes me quería, aún sabiendo que me había dejado de querer
Fracasé exitosamente en todo.
La patovica de la estación salió de no sé dónde
dijo no creerme que tuviera la sube en negativo
"Apoyá la tarjeta, a ver"
La mujer me avisó: el próximo mensaje que mandara no lo iba a contestar
(Y el que avisa no es traidor)
Ya aprendí:
La experiencia y los gritos de la patova sirven como correctivos
Y ahora las cosas que no deben hacerse solo quedan en intentos
Ya aprendí: el primer poema del año tiene que estar a la altura.
El verano en Buenos Aires se hace largo, hago cuenta regresiva para que llegue el otoño.
Faltan 34 días: No pude colarme ninguna vez en el subte porque los llenaron de policías
Faltan 30 días: No pude convertirme en aliada del paso del tiempo
26 días: No pude dejar de escribir, aunque me dijeran “basta”
20: No pude entender lo que es “basta”
(¿cómo se calcula el tiempo?)
10: Ya aprendí, la ciudad se me hace ajena cuando la transito sola,
5 días: Ya aprendí. Nunca hay que desatender los avisos.
Pero atesoro un par de recuerdos
(precisamente dos)
Y un primero de enero distinto.
Me refugio en una ficción donde tengo todas las respuestas, siempre un haz debajo de la manga
y digo todas las palabras que se dicen cuando te dicen
"no te creo que tenés la sube en negativo"
Soy perspicaz, doy respuestas astutas, y me retiro de los lugares con gracia y dignidad. Adulta.
Pero ya aprendí: no se trata de decir las palabras que se dicen
Ni de madurar
A pesar de todo lo que le dije nunca me hice entender
Corrí al subte escaleras abajo y me zambullí en el vagón
Bien merecido tenía ese grito
Y aún así no hubo nada de mí que la enamore, y ya aprendí
A partir de ahora, de una vez y para siempre:
juntarme solo con gente que note si me cuelo si me quedo
O si me voy
Porque nunca ninguno de mis poemas va a estar a la altura.
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