Cruzaste mi cara con todo tu desprecio, y ahora
mi venganza silenciosa y berreta es hacer todas las cosas que le criticábamos en la gente
para sentirnos moralmente superiores a lxs demás.
El juego lo proponías siempre vos y yo veneraba complacida y condescendiente:
mencionar una acción banal y defenestrar a quienes formaban parte de esa moda hasta el cansancio
(los chistes siempre son fáciles cuando te reís de otrxs)
señalar todo aquello que era aceptado para decir que tu moral era altamente superior
(ay, te creías tan pero tan original, tan vanguardista criticar las cosas que hace todo el mundo)
Voy a hacer todas y cada una de las cosas que decíamos que nos parecían tontas
para convertirme en todo lo que odiás.
Voy a hacer lecturas de género forzadas y chafas, hablar mal de vos con tus amigxs, cojerme a todas y a cada una de las chicas que te gustan, pedirle a la gente que te taclee si te cruza en los pasillos de la Facultad
como si tuviéramos quince años.
Voy a ser todo eso que te molestaba que fuera,
desacatar todas las órdenes que te sentías con autoridad de darme,
escupirle en la cara al recuerdo de tu voz sentenciando "no seas tan escatológica" / "no seas tan exagerada" / "ay, te esforzás demasiado por salvar el romanticismo" / "¿por qué siempre tenés que limpiar todo ni bien terminás de usarlo?" / "entiendo que si esto no es como vos querés paso a ser uno más"
para que dejes de ser el peor de los recuerdos, y te conviertas en una absurda nada.
Mi venganza silenciosa es reacomodar todo como si nunca hubieras existido
"desconocerte" como tanto te gustaba decir cada vez que peleábamos y te pedía un poco de espacio
(y claro, la loca siempre era yo, que te dejaba tirado, pobrecito solitario y melancólico que tuvo siempre todos los vientos del mundo en contra)
fumar tabaco armado como antes de conocerte
y que todos nuestros chistes internos
y todo el universo que construimos juntxs
se prendan fuego
y que todas las noches que perdí en tu cama
se prendan fuego
y que todas las tardes inmóviles esperando tus mensajes
(y temblando de miedo cuando llegaban los reclamos)
se prendan fuego
y que todas las veces que salí llorando de tu casa porque sabía que quizás
mañana
te pintaba dejar de hablarme
se prendan fuego
y que todas las veces que me celabas porque te contaba de otrxs
se prendan fuego
y que todas las veces que te propuse planes y me dijiste que ay qué agobio qué miedo que me quieras qué difícil es el mundo, no, mejor me voy a cojer con otra
se prendan fuego
y que todo lo que le hiciste sufrir a ella también
se prenda fuego
y que todas las veces que me hiciste sentir mal con mi casa
se prendan fuego
y que todas las veces que intentaste justificarlo con alguna excusa
se prendan fuego
Finalmente,
voy a reír
y acabar
y jugar
y gozar
y seguir acabando
con todas y cada una de las personas que dijiste que te parecían desagradables
que no saliera con ellas porque no estaban a mi altura
(para vos nunca nadie estaba a mi altura,
solamente vos)
porque todas y cada una de ellas me hicieron sentir más linda
más querida
más deseada
más inteligente
y más interesante que vos.
JUNIO
Es la primera vez que levanto tanta fiebre desde que vivo con S. Se siente fantástico.
Estoy esperando que se cumplan 8 horas de la última vez que tomé tafirol 1g porque me encontré con Pichi ayer en la facultad y me dijo que no tome tantos de esos seguidos. Pichi sabe drogarse.
Me puse agua tibia en un repasador que tiene olor a lavandina. Tomo agua de la canilla y luego la gata toma de esa agua. Quizás me enfermé por compartir vasos con la gata.
Pienso en que si sobrevivo a esto no hay nada que no pueda hacer, porque me gusta exagerar con todo.
Ayer puse tu nombre (qué atragantada se siente esta segunda persona) en el freezer porque Cami me dijo que el eclipse era ideal para embrujar enemigos. Creo que el efecto fue el inverso y me embrujé a mí.
Ayer compré pilas para las luces navideñas. Hace mucho no tenían pilas. Creo que la última vez que tenían fue una noche que pasamos juntxs. Las dejé hasta que amaneció y la luz del día empezó a opacar la luz artificial, y la oscuridad se desvanecía, y yo pensaba ¿por qué te quiero tanto? Quería tanto que me quieras, quería tanto que funcionara, quería tanto que te exigí tanto, hago un mea culpa por eso, te escribiría un perdón re grande re grande así por mensaje de texto para decirte que eso enserio estuvo mal, que vos a la cita número tres (¿o número cuatro?) ya me habías dicho que no estabas listo para que te quisieran, y yo te insistí igual, pero después ¿para qué querías que me quede?
La temperatura ambiente ayuda a bajar la fiebre seguro, pienso, especulando a base de todos los capítulos de Dr house que miré. Fantaseo en que abro la ventana y tiro todas tus cosas por ahí y chau.
Quizás es eso lo que está embrujado.
La gata se percata de que tiemblo y se posa encima mío. Me amasa la panza y me deja abrazarla como nunca antes y me lame las manos. Mi vida no es igual desde que la traje de lo de mamá. Casualmente fue el mismo fin de semana que te saqué para siempre de mi existencia.
Es increíble como la conjugación de un par de factores que al parecer nada tienen que ver entre ellos influyen de una forma tan certera en la vida de una.
Me acuerdo cuando el año pasado estábamos preparando un parcial y yo me enfermé y vos te enojaste porque no podía ir a tu casa a llevarte los textos que te había impreso. Diariamente encontrabas una maravillosa coartada para enojarte conmigo y tenerme dos horas enchufada al teléfono pidiéndote perdón. El tiempo que perdí en eso no me lo va a devolver nadie.
Ese día lloré veinte minutos porque sentía que siempre hacía todo mal y nunca estaría a la altura. Te esperé tres horas y nos quedamos estudiando hasta las 2 de la mañana, yo con unas placas en la garganta -como ahora- y mucha fiebre -como ahora- que no me olvido más.
Me sentía la mujer más afortunada del mundo por tener en mi habitación al chico más lindo de la facultad.
Deshacerme de vos fue como bajar de golpe 40 grados de fiebre.
Hace poco viniste a la oficina a dejarme unos libros y pensé en que realmente vos me odiabas. No así como quien dice "rencor" o quien dice "te odio, Macri", vos realmente me odiabas. Odiabas que tuviera amigas que me quisieran, odiabas mi fanatismo por el amor, odiabas mi deseo de que las cosas fluyeran facilmente, odiabas que mi casa siempre estuviera ordenada, odiabas que siempre tuviera ganas de todo, odiabas que a pesar de saber que el mundo es horrible yo siempre esperara lo mejor de los demás, odiabas mi entrega desprejuiciada, odiabas que siempre tuviera cargadores para prestarte, odiabas mi poema de los cargadores, odiabas todos mis poemas "ayñ son excesivamente excplícitos y prosaicos y ayñ tan vacíos de metáforas", odiabas todas mis lecturas "ayñ, no, la China Iron no es una road movie torta, eso no es lo central", odiabas todo lo que subía a tuiter, y siempre me lo hacías saber. Me odiabas.
Ojalá que a la próxima persona que encuentres no la odies tanto como a mí.
JULIO o las cosas que más me gustan de este invierno
Me fascina acostarme con la gata después de un día larguísimo
La luz de la vecina de abajo entrando por la ventana
Mover los pies entre las sábanas hasta que dejan de estar fríos
Me fascina, mientras camino por la calle, desempolvar mi ecléctica melomanía
Y regalarle a lxs transeúntes mi afonía desafinada
Flayar que me quedo dormida en el bondi y termino en cualquier lado
Armar cigarrillos antes de bajar del subte como se garcha una tarde de invierno robada a la rutina
(Rápido y mal)
Me fascina toda esta vida que construí
Lejos de vos
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